Después de transcurrir los días,
en cada ensayo, las miradas, las caricias, los roces, se hacían más fuertes, al
director no le cavia la menor duda de
que había tomado la mejor decisión al elegir
a los protagónicos. No cabe duda que el que persevera alcanza, Frida logro cumplir
con el que se convirtió en su principal objetivo desde que conoció a Diego,
seducirle, esta lo invita a su camerino donde este con sus manos rodearon la
cintura de Frida, el corazón parecía salirse de su pecho, las
miradas tan intensas, probablemente ninguno mostraba estar
intimidado, la música en el fondo, un
piano tan intenso que parecía que aumentaban los crescendos, el ambiente
se tornaba romántico, la mano de Don Diego paseaba por la
espalda, Frida lo deja, el quiere jugar a ser el irresistible; Un tango
empieza, Frida lo abraza y desliza su cuerpo con el de él, se
pone de pié, lo mira, su pierna derecha doblada en la entrepierna de Don Diego,
él la acaricia hasta sentir el broche que sujeta las medias, palpa
su grabado, le toma su muslo fuertemente con su mano y, desliza a Frida
hacia abajo como si estuvieran montando toda una escena de erotismo, los
minutos pasaban, era el tango de la pasión, los besos se intensificaron, las
caricias bajo la ropa, el sudor del cuello y el olor a sexo impregnaba
completamente la habitación, el quiere
dominarla, ella se vuelve al protagonista.
De repente lo empuja, Don diego
la mira, le rompe la camisa y poco a poco desliza su vestido, Don diego
la sujeta, la hace suya, los gemidos usurpan la palabras de amor, o cualquier frase que pudiera
arruinar la pasión, ella enloquece, sin perder su elegancia, el muere por
que ella apruebe o siquiera comente como va sintiendo, ella egoísta,
sintiendo por dentro, sintiendo al esclavo. Después de un instante, ella se quita, intenta tomar su vestido,
y ponérselo, toma su chaqueta y él, se queda viéndola, ella lo mira se ríe, él
corre tras ella, y la aprieta, la postra
sobre la pared, y le dice al odio: "¿por qué haces esto?, ¿cómo es
no sentir nada?”, ella solo lo mira y se zafa a la fuerza. Abre la puerta, y el le grita “te
amo, Frida ámame”, ella sigue su paso, enciende su carro y se
marcha, Don diego se queda miserable.
Al llegar a casa, Frida
se baña, y se pone a pensar dentro de la tina viendo las imágenes movidas
a través de ese liquido vital, no
puede creer, que Don diego la incitara, la intentara domar, le gusta, le gusta
mucho, pero le da mucha rabia, en eso el timbre del apartamento suena,
ella se cubre con una bata delicada de seda blanca, el olor del arándano por
toda la casa, ella abre la puerta, ella molesta pregunta “¿Qué hace aquí? a
caso no le bastó?”, era Don diego, la siguió,
“Si, y no me iré hasta que pueda terminar”, dice don Diego, “¿Terminar qué?, ¿se cree con el derecho de venir a mi casa, gritarme
e incluso reclamar?, vallase que llamo a los de seguridad,
mientras yo no le invite no tiene ni por qué parecerse por aquí”, lo
empuja y cierra la puerta. Don Diego golpea la puerta, y le grita “si
no eres mía, no serás de nadie, ¿me oíste?, de nadie, yo me encargare de
arruinarte la existencia”.
Frida llora, nadie había
irrumpido en su casa, no recordaba un instante de dolor en su morada, estaba
tan molesta que necesitaba sentir el poder, deja de llorar y corre a su closet,
elige su mejor vestido, zapatillas de fiesta, y el collar de diamantes, arregla su pelo, maquillaje de noche y buen perfume, toma
las llaves de su carro, y se dirige al hotel más lujoso de la playa, en donde
nace el rio que tanto le encanta, llega, la reciben siempre tan amablemente, al
entrar el personal se apura y le dicen “aguarde, le informaremos al
dueño que ha llegado, si me permite acompañarla, a la mesa de siempre, hay
un buen pianista, le traeré la mejor botella de champagne”. Ella se
sienta, le encanta que la atiendan como una reina, en eso, el dueño entra por
la puerta del restaurant, a ella le brillan los ojos, el llega le sonríe la
pone de pie y la besa, agachándola un poco para que sienta la protección, “mi
amor que sorpresa, estas hermosa”, interrumpe los halagos, y le pide a un
empleado traerle un regalo, ella no deja de sonreír, y le contesta, “necesitaba
alegría, necesitaba estar aquí contigo; En eso llegan al salón, siete
empresarios, ella los observa, uno le es
familiar, ella pregunta, “¿esos caballeros quiénes son?”, el contesta, “son nuestros
mejores clientes, se les preparo una sala con mesas del casino, realizan
grandes apuestas, ¿pero que importan todos los millones?, son tuyos Frida,
si te casaras conmigo, ella sonríe, “que
cosas dices”, solo lo abraza y le pide que baile con ella, él
le consiente todo, todo y cuanto pida, con solo dejarle olerla un
instante, ellos bailan tres piezas seguidas que el pianista interpreta,
y le complace al dueño de tan majestuoso hotel, luces medias, velas en
las mesas, la mejor gente, el mejor champagne hace el efecto, todos
parecen absurdamente felices, ella cierra los ojos y descansa, termina la pieza
y él le dice “mi amor necesito reunirme con los empresarios que acabas de ver, te
llevare personalmente al departamento que compre para ti y que es hora no me
dejas dormir ahí”, ella le sonríe y lo abraza, el se conforma con
la sonrisa, todo el camino tomados de la mano, el feliz y ella
tranquila, el saca una llave abre la puerta y la carga hasta la habitación, la
desviste, huele su piel, la acaricia, la
arropa y le da un beso tierno, acomoda su pelo, se sienta en la cama, y le dice,
“descansa me alegraste tanto la noche, mañana mandaré tu carro
temprano, te amo, que no se te olvide”, ella se acurruca y se hace la
dormida, ella le dice “gracias mi amor”, el simplemente entiende a Frida,
él la ama, y ella sueña.
Autores: Nadia Sarabia & Sergio Villa
maravillosa historia =)
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