Uno, “La visión de Frida”


La gente entra  primera función, el nervio, los murmullos y los folletos en las manos  de los que pagaron  para venirme a verle, en sus manos las flores que al final querrán entregarle con miles de invitaciones a cenar. Los dos tras del telón, se apagan las luces  y  la música comienza. Con pasos suaves, hacia la mitad del escenario portando un vestido rojo, zapatos  de piel,  un bolso  pequeño,  y su portafolio. Entra ella siempre encarnada en su papel, interpretando a Frida tanto en el escenario, como en la vida real. Ella comienza con voz fuerte, “Creo que la noche  será larga, los pájaros han dejado de cantar, y  el parque parece víctima de un funeral, nadie salió a correr, ni siquiera los vendedores  vinieron, ¿qué pasará?”, se sienta en una banca en medio escenario, prende un cigarro  y comienza a fumar, a lo lejos camina un hombre con la mente ocupada, un celular en la mano, con  ropa de vestir, sobrio, zapatos lustrados. 

Ella se dice a sí misma con risa irónica: “y ese, ¿no  será  familiar del muerto?”,el hombre se tropieza, de  su maletín sale un libro, ella se levanta , lo ayuda y  al tomar el libro el cigarro quema su mano, “Me queme”, a lo que él pregunta: “¿Está bien?”, ella le contesta: “¿acaso es usted ciego?”, el confundido responde con otro cuestionamiento: “¿Por qué la pregunta?”,  ella argumenta: “son las 11 de la noche, no hay luz en el parque, con un celular en la mano, ¿no tiene miedo que le roben?”, el de manera altanera le contesta con la mirada fija intensamente: “A menos que usted sea el asaltante, pero dígame , ¿Qué hace sola una mujer hermosa en medio del parque a las 11 de la noche?, su portafolio  también puede ser presa del asaltante”, ella con sus poros al límite transpirando soberbia y altanería contesta:  “¿Usted me  asaltará?, ¿será capaz de robarme?, o tiene miedo de ser asaltado por mi”.

Ella toma el  libro y lee en voz alta el título "El precio del Éxito 10 pasos", él la cuestiona: “ ¿Le gusta leer?, ¿o es una mujer estúpida  a quien solo le importan las revistas de moda  y   tomar café con las amigas?”,  entonces ella harta de tanta estupidez por el desconocido le responde: “usted dígame, son las 11 de la noche, ¿mi ropa le parece estúpida?, ¿mi cara le parece estúpida?, si tuviera amigas estúpidas, ¿cree que estaría en el parque platicando  con un estúpido quien se tropieza con el borde de la loza, y  que además tiene que seguir un libro para alcanzar el éxito?”, a lo que el añade el hombre con sonrisa mofante y con la mirada retadora, “¿Qué esta insinuando?, ¿que  siempre sigo los  pasos?, ¿que soy un estúpido?, dígame, no se calle, hoy,  me convertiré en su secuestrador”, ella contestando a tan osada insinuación le contesta: “¿Seguro?, ¿cree usted que pudiera  robarme para tenerme, y atormentarme asiéndome escuchar las absurdas historias de su vida?”, el hombre se acerca y la mira, deja el portafolio, el celular en la banca y le toma la cintura, se acerca a su oído y le dice: “Si le dijera que tengo  un mes siguiéndola, que fingí el tropiezo, que el libro es un pretexto porque sé que lee, se todo sobre usted, puedo olerla e imaginarme las cosas más obscenas con su olor, e incluso muero por acariciarle”.

En ese momento la abrasa con fuerza para mantenerla inmóvil, le toma el cabello lo aprieta junto a su nariz lo huele intensamente, le dice: “déjeme olerla, déjeme chuparle la piel para saber en donde estuvo, usted no me conoce, usted ni siquiera sabe que existía, en cambio  yo sé perfectamente que es lo que hace en el día  y de lo difícil que fue encontrarla aquí”, ella responde: “¿puedo siquiera saber su nombre?”, el contesta: “Me llamo Diego”, ella lo empuja, lo sienta  y  con sus brazos lo toma, lo inmoviliza, coloca una pierna en la banca, su pelo cae por un costado y le dice en el  oído: “cree que le tengo miedo, soy la  mujer más perversa que pudo  haber intentado secuestrar” ella lame su  cuello, y añade: “si quisiera  con mis dientes le arrancaría la vida”, muerde su cuello  a la altura  de la yugular, su pierna presiona su ingle, y le pregunta: “¿cree que puede contra mí?”,  de entre su bolso saca un arma y la coloca en la sien del hombre, y le dice con voz seductora: “No me conoce bien, no se mueva que antes de que parpadeé, usted dejara de existir”, el hombre suda, la mira y le dice: “¿Será capaz de matarme?”, el arma estalla  y le da en la pierna, ella le responde dominantemente y con un pujido: “No me rete, que usted alteró mi noche, ¿le duele?, le  vuelvo a preguntar ¿Me conoce?”, la imponente presencia de la dama deja al hombre sin habla esta se sienta en la pierna herida, el hombre  parece excitado en vez de tener dolor, ella le dice: “me encanta el olor a la sangre”, con los dedos agarra sangre de la pierna y  chupa su dedo, y le pregunta: “¿se moverá? por que tiene otra pierna, le chupa los labios, y le pregunta: “¿está enamorado de mi?”, le disipará en un brazo, y pregunta: “¿cuánto le ha costado sentir mi olor?”, descubre su escote, y le pregunta: “¿quiere chuparme?”,  el intenta empujarla, lo logra, la inmoviliza en el piso, el arma queda en el piso a unos metros, el responde ya cansado de tanto rodeo: “No es más fuerte que yo, me extraña que no me disparará a  matar, ¿Quiere jugar, quiere que seamos asesinos?”, saca un cuchillo,  le raja un brazo, le die: “creo que yo también puedo ser un asesino, ¿le gusta que le chupen la piel?”, con su lengua recorre el cuello y  parte del escote,  reitera:  “creo que usted me ha menospreciado”, la gira y  agarra sus manos, vuelve a rajarle la piel de la espalda tres o cuatro veces, ella grita con coraje: “¡basta!, ¿qué quiere de mi?”, él le responde: “quiero estar en usted, que solo me mire a mí, que me respiré, que me nutra, quiero que sea mi fantasía”, a lo que le responde: “Mejor máteme”, el con gran cinismo colocando el cuchillo en su cuello presionando de tal manera que gotee un poco de sangre, le pregunta: “¿Está segura?”, ella logra zafar un brazo con el cual agarra la mano del hombre y presiona mas el cuchillo en su cuello y añade: “hágalo, ¿Qué espera?, ¿acaso cree que le tengo miedo a la muerte?, ¿acaso cree que le tengo miedo a morir?”, el hombre la libera, se pone de pie e intenta coger el arma, él la empuja y cae en la banca, él pregunta: “¿Sigue intentando matarme?, ¿no bastan los dos balazos?, ¿no ve que estoy sangrando?”, ella lo mira fijamente y le responde: “El arma tiene más balas, y usted respira el oxigeno que necesito”, intenta de nuevo atrapar el arma,  y la consigue le dispara. 

El telón se cierra,  la gente desconcertada, comenta,  des tras del telón  con sangre, el vestido rasgado, ambos  corren al camerino,  los besos son intensos, la ropa cae al suelo, solo el ruido de los autores sigue, el gemido,  la mano en la boca, la espalda en la pared, las piernas entre el cuerpo,  las rosas caen al piso, el sudor,  lo intenso. Ella apenas puede respirar,  la última conversación antes del segundo acto es la siguiente: ella: “te odio”, el: “te amo”, ella: “Vete”, el: “¿Por qué me abrazas?”, ella: “¡Termina!”, el: “Me encantas”.


Autores: Sergio Villa & Nadia Sarabia.

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